
La primera barrera contra la grasa
Los filtros de acero inoxidable o lamas son los responsables de atrapar las partículas de grasa pesadas antes de que entren a los conductos. Si un filtro está saturado, la grasa pasa de largo directamente hacia los conductos y el motor.
- Riesgo de ignición: Las llamas altas pueden prender fácilmente la grasa goteando de los filtros.
- Ahorro energético: Un filtro atascado obliga al motor a trabajar al doble de potencia, elevando el gasto de luz.
- Higiene y olores: Filtros sucios retornan olores desagradables al salón de los comensales y albergan bacterias.
¿Cómo y cuándo limpiarlos?
A nivel interno, el personal del restaurante debería limpiar los filtros al menos una vez por semana sumergiéndolos en productos desengrasantes específicos, y nunca con productos abrasivos que dañen las lamas de acero. Sin embargo, al menos cada 6 meses recomendamos una inmersión en ácido desengrasante especializado mediante empresa profesional para llegar a donde la limpieza manual no llega.
Servicio integral de mantenimiento
Además de limpiar tus conductos, nuestro servicio incluye desengrase térmico de filtros con nivel de acabado "como de fábrica".
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